
cuando vengas, te cuento
Los pájaros, Formosa, 2015 / Apóstrofe, Jujuy, 2018
Imégenes de Cecilia Aguado.
Cada poema es, en este libro de Juan Páez, un intento de recuperar la memoria, aquello que el mundo quiere que se extinga, aquello que ya es propio de esa voz poética y que tiene la posibilidad de nombrar y renombrar, de decir y repetir cada uno de los momentos: en el hospital, en el auto, en Asunción, en otros momentos de la escritura... Para ello, en este libro, uno de los recursos que también servirán para recuperar el abrazo perdido es el sueño, el espacio onírico como otra forma de la experiencia del cuerpo porque el cuerpo también recuerda.
Lucas Margarit
En cuanto a tu libro de poemas, gracias por haberlo agregado. Algo que llega como una corriente de agua suave, serenada pero también dolorosa y oscura, trémula. Como una búsqueda de las palabras que significan en tanto se contraen: “esta noche/ seré yo/ quien te cure las alas”. Es como si lo mágico, y aun lo milagroso, aguardara en el roce de las palabras con el silencio. La poesía hace tantas cosas por nosotros.
Raúl Dorra
Porque ¿qué es el duelo sino un cambio de estado, un pasaje del que uno nunca volverá siendo el mismo? ¿No es este poemario un bautismo hacia un nuevo yo, hacia la invención de un nuevo hogar? Hogar, que viene del latín focus, fuego, es aquello que tiembla, que se debilita con la velocidad del viaje y más aún ahora con la humedad de la muerte, pero no nos engañemos: el verdadero hogar de Juan se hace en la poesía. Elástica y adaptable al movimiento permanente del viajero, la casa de la poesía resiste cualquier mudanza. Incluso esta Gran Mudanza, incluso este estruendo.
Natalia Leiderman [De su prólogo a la edición de 2018]