
Música para aeropuertos
Intravenosa, Jujuy, 2013
Ilustraciones de Pablo Vinet y Bruno Rojo. Fotografías de Luciana Pedicone Lewin. Contratapa Elena Bossi.
La poesía es un lugar, conclusión que atisbo luego de leer el hermoso libro de poemas de Juan Páez. Un doble motivo: hermoso el ejemplar de velcro, de poemas en una casi cartulina de tamaño ideal para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero y, sobre todo, hermoso porque me permitió comprobar que la poesía es un lugar. Lo digo por aquella conocida teoría que sostiene que los aeropuertos, las estaciones de servicios, bancos, ómnibus y demás lugares que, por ser muy parecidos en todo el mundo, son considerados NO lugares. No recuerdo quién sostiene esa teoría, qué filósofo, quiero decir.
Álvaro Cormenzana
La primera sensación que despierta Música para aeropuertos, esa que nos invade al abrir el estuche que contiene las pequeñas páginas-laminas del volumen, es la invitación al juego de los sentidos. En la cuidadísima edición del libro objeto, donde la materialidad paratextual compite abiertamente con la palabra como dadora de sentidos, la interconexión de significaciones verbales y materiales propicia -¿o impone?- lecturas trans-artísticas y descentradoras de la mirada disciplinar. Acaso en esta trabada aproximación no desmembrable que alcanzan la poesía, la fotografía, la pintura y el diseño gráfico en Música para aeropuertos, se cifre con énfasis una nueva urgencia del decir poético de nuestros días.
Carlos Hernán Sosa